30Jul

Coversiones: De prospecto a cliente

Conversiones

Conversiones

Puede que tengas muy buenos contenidos e incluso que hayas creado una relación estrecha con tus seguidores pero si quieres construir un negocio necesitarás que tu público compre algo.

Muchas personas creen que no tienen el don de vender, que ser un buen vendedor esta en los genes, que es una habilidad innata. Sin embargo vender es solo una cuestión de educación y comunicación. Como la mayoría de cosas en la vida siempre puedes aprender a ser mejor de lo que eres hoy.

Así que hoy vamos a hablar de ese momento fascinante y difícil: La conversión. Este es el punto en el que el lector compra o no compra. En concreto analizaremos cinco razones por la que no estás vendiendo.

No quieren lo que tienes.

Esto es doloroso pero si es lo que te esta ocurriendo no habrá técnica de redacción de textos publicitarios en el mundo que te salve.

Esto les ocurre frecuentemente a los inventores. Pasan tanto tiempo encerrados creando “la ultima maravilla” y terminan casados con ella. Sin embargo luego descubren que a quien único interesa el invento es a ellos mismos.

No intentes crear algo único, de hecho la palabra “único” debería ser motivo de alerta en muchas ocasiones. Si nadie más está ofreciendo lo mismo que tu puede ser una señal de que a nadie le interesa comprar eso que vendes. La competencia es lo mejor que puede pasarte pues eso indica que hay mercado para tu producto.

Puedes estar convencido de que tus clientes lo necesitan, pero es algo que ellos no quieren.

Imagina un helado de brócoli. Podrás estar seguro de sus propiedades alimenticias y de lo necesario que es para que los niños crezcan sanos y fuertes pero atrévete a ponerlo a la venta…

En caso de dudas siempre ten presente que “deseo” supera a “necesidad”.

Si estas en esta situación tienes dos opciones:

La primera es ofrecer algo que la gente desee.

La segunda es algo más compleja. Piensa como puedes construir un puente entre lo que ellos quieren y lo que tú ofreces. A menudo hay formas de encontrar un punto de equilibrio entre los deseos de tu mercado objetivo y los beneficios de tu producto.

Están confundidos.

Si realmente estás seguro de que el mercado quiere lo que ofreces (porque tienes competidores exitosos) pero tus prospectos aun no “muerden el anzuelo” es muy probable que estén demasiado confundidos como para completar la compra.

La mente confundida no compra.

En realidad la mente confusa no hace mucho de nada. Cuando nos enfrentamos a muchas opciones, decisiones que tomar o demasiada información, nos congelamos.

¿Quieres una prueba? Intenta contratar un seguro, tienes tantas opciones que ni siquiera sabes por donde empezar. Lo más probable es que pasen meses antes de que contrates uno, si lo contratas…

Revisa las opciones que estas brindando ahora mismo. Si son más complejas que “Plata”, “Oro” y “Platino” estas corriendo el riesgo de perder compradores.

No ven el beneficio

Algo que puede estar matando tus conversiones es la posibilidad de que tus prospectos no se vean a si mismos como clientes. Simplemente no son capaces de visualizar lo que tu producto puede hacer por ellos.

Si a tus prospectos les cuesta entender como tu producto les mejorara la vida debes hacer hincapié en la forma de comunicar tu mensaje. Intenta usar un lenguaje claro y sencillo. ¿Recuerdas al principio cuando hablábamos de educación y comunicación?

Debes estar absolutamente seguro de que tu Carta de Ventas incluye al menos estos tres elementos:

  • Esto es lo que tengo.
  • Esto es en lo que puede beneficiarte.
  • Esto es lo que debes hacer a continuación.
Pobre llamada a la acción.

Esta es muy fácil de corregir. ¿Sabias que un simple “haz click aquí” da mejor resultado que cualquier otro elemento de persuasión?

Parece extraño pero si se le pide a alguien explícitamente que haga click, marque un número telefónico o cualquier otra cosa para lograr una venta es muy probable que lo haga.

Esta técnica se conoce como llamada a la acción y no es más que impulsar al prospecto a hacer algo a continuación.

No te creen.

Después de la primera razón esta es la otra más importante.

Puede que quieran lo que ofreces, que sean capaces de visualizar su necesidad e incluso pueden saber exactamente que hacer a continuación…

Pero dudan. ¿Por qué?

Generalmente tu redacción tiene la culpa. No lo tomes personal pero estamos viviendo en una época de mentiras. Mienten los políticos, los bancos, la iglesia, tu vecino del quinto…Si todo el mundo miente: ¿Por qué alguien debería confiar en ti?

A estas alturas de la guía ya conoces la respuesta pero te la repito: Debes construir una relación de confianza. Puede que no seas un gran vendedor pero si logras construir una solida relación con tus prospectos es muy probable que obtengas buenos resultados.

Si te ves reflejado en alguna de estas razones es hora de pasar a la acción. Corrige tus errores y estarás viendo los resultados que deseas en muy poco tiempo.

Esta es la 10ma lección de un total de 20. Si llegaste hasta aquí a través de las redes sociales. Suscríbete ahora.

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